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La situación estratégica de la ciudad de Balaguer y su territorio, como puerta del Prepirineo y dominando el paso del río Segre, ha hecho que desde la Prehistoria el hombre haya instal⋅lat sus campamentos y poblados. La colina del castillo Hermoso ya estaba ocupado a comienzos del primer mil⋅leni antes de Cristo, ilergetes y romanos corrió por estos territorios, donde conocemos asentamientos como los del cerro de Mormur o las vil⋅les romanas de las Franqueses y el Hostal Nuevo.

Pero la fundación de la ciudad de Balaguer vino de la mano de los contingentes árabes y bereberes que durante la primera mitad del siglo VIII llegaron a la zona del Segre. En la meseta conocido como "díAlmatà", palabra árabe que significa "la llanura", se instal⋅là un campamento militar donde se hospedaban los ejércitos preparados para hacer incursiones en la Septimania a través del río.



Aquel primitivo campamento se convirtió, a finales del siglo IX, con la estabilización de la frontera entre al-Andaluz y los condados feudales, en una próspera Madina que se abastecía de las fértiles tierras que la rodeaban, gracias a la construcción de una amplia red de acequias y brazales. El año 897 se empezó a construir el castillo de Balaguer, que a mediados del siglo XI, bajo el mandato del rey Yusuf al-Muzaffar de la estirpe de los Banu Hud, se convirtió en un esplendoroso palacio.

La desintegración del Califato de Córdoba y la inestabilidad política que esto supuso, fue aprovechada por los condes feudales para iniciar la conquista de las ricas tierras y ciudades andalusíes y además, en el caso de Balaguer, la expulsión de sus habitantes. La ciudad fue conquistada por el conde Ermengol VI en 1105, y así incorporada definitivamente en el condado de urgell.



A esta estirpe condal se debe la lenta repoblación de la ciudad, la creación de los órganos municipales de gobierno, la concesión de privilegios, mercados y ferias y la construcción de algunos de los monumentos más emblemáticos de Balaguer.

La casa de Urgell desde su origen, pasó por manos de varias familias, hasta que en 1314, la casa de Barcelona entró a dirigir los asuntos del condado. A este hecho se debe la estrecha relación de los condes - reyes con Balaguer: Alfonso el Benigno fue conde de Urgell antes de su entronización, y su hijo Pedro III el Ceremonioso nació en el castillo Hermoso de la ciudad.

En 1412, al morir el rey Martín el Humano sin descendencia, el conde Jaime II de Urgell era candidato al trono de la corona catalanoaragonesa. La decisión que tomó el tribunal reunido en Caspe, dio la razón a Fernando de Antequera candidato de la casa de Trastámara. El conde de Urgell se sublevó contra el nuevo rey e inició una guerra que acabó con el encarcelamiento del conde, la destrucción del castillo de Balaguer y la disolución del condado.

A partir del siglo XV la ciudad se convirtió en señorío del primogénito del rey.

Balaguer seguía siendo una ciudad eminentemente agraria, dedicada a los productos de huerta, los cereales, la vid y el cultivo del cáñamo y el lino. Las diferentes guerras de época moderna supusieron en muchos golpes la amplia destrucción de las viviendas y monumentos y la utilización de los edificios públicos y religiosos como prisiones, hospitales o cuarteles militares, destruyendo de ello en muchos casos el patrimonio artístico y mueble.

Aun así, la ciudad se fue reconstruyendo y se mantuvo dentro de las murallas hasta mediados del siglo XX, cuando se inició el ensanche de la ciudad, invadiendo las huertas del margen izquierdo del río Segre.